Viernes, 19 de Setiembre de 2008. 07:32hs.

Embarazó a una nena de 11 años, lo descubrieron y se suicidó

Para proteger a su concubino, la mamá de la nena abusada, trató de que le practicaran un aborto clandestino. En otro hecho, un abuelo de 72, violó a su nieta de seis años, ambos en Tartagal.

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El sujeto confesó el hecho, lo detuvieron, se lanzó desde un techo de la Comisaría y falleció.

Dos sucesos conmovieron Tartagal en las últimas horas: un abuelo de 72 años fue detenido tras comprobarse que violaba reiteradamente a su nieta de seis años y, en otro caso, un sujeto de 44 años, que abusaba en forma permanente de su hijastra de 11 años, la dejó embarazada.

Sin embargo, eso no fue todo: la madre de la criatura, con el objeto de proteger a su conviviente -en un acto incomprensible pero no poco común-, intentó que a la niña se le practicara un aborto clandestino y comenzó a buscar quién lo hiciera.

Como la mujer se desplazaba con la pequeña preguntando por aquello, fue denunciada a la policía, cuyos efectivos aprehendieron al sujeto causante, un carpintero identificado como Alberto Olivera, de 44 años.

El hombre fue puesto a disposición del juez de instrucción formal 1, Nelso Aramayo, ante quien reconoció que venía sometiendo a la niña desde abril de este año.

El magistrado dispuso que quedase detenido en la Comisaría 42, pero Olivera, acorralado por su situación, se arrojó desde la ventana de un segundo piso de la dependencia -donde existe una precaria batería de calabozos-, cuando los detenidos fueron sacados a una terraza para un momento de recreo.

El sujeto fue internado en estado delicado en el hospital Juan Domingo Perón y pese a que manifestó una recuperación fugaz, sorpresivamente dejó de existir a raíz de un coágulo cerebral.

La madre de la menor, de 38 años y cuyo nombre no fue proporcionado por la Policía para proteger a los demás integrantes de su familia, reside en una casilla precaria en el paraje Cuña Muerta, en el acceso norte de Tartagal.

El caso se descubrió casi por casualidad, cuando una vecina del barrio Norte Grande, comentó -el siete del corriente- a un efectivo de la Comisaría 42, que por la zona andaba una mujer con una chiquita embarazada preguntando quién le podía hacer un aborto.

La pesquisa

Inmediatamente y con ese dato, los efectivos iniciaron la pesquisa destinada a dar con su paradero, hasta que llegaron al domicilio de la mujer, la niña, otros chicos y el carpintero Olivera.

La madre de la criatura se negó a colaborar en un principio, pero el estado de gravidez de la joven era tan evidente -se halla de 14 semanas de gestación- que al final terminó confesando e hizo la denuncia correspondiente en la que especificó que el violador de su nena era su concubino, con quien mantenía una relación desde hace dos años.

"Como sucede en muchas situaciones similares la señora no tenía intención de denunciar al hombre", dijo a El Tribuno el jefe de la dependencia que realizó las actuaciones, Rolando Burgos.

El oficial añadió que "después nos contó que ya había ido al hospital donde le confirmaron que la nena estaba embarazada y que en esa ocasión la menor le había confesado que venía siendo abusada en forma reiterada por Olivera".

Burgos agregó que" en su narración con dijo que le había reclamado a su pareja por ello, pero está claro que no tenía ninguna intención de denunciarlo, sino todo lo contrario ya que estaba buscando a una abortera y así tapar todo.

En las investigaciones que comenzamos cuando nos enteramos del caso, comprobamos que la mujer estaba dispuesta a pagar lo que fuera para interrumpir el embarazo de la pequeña, quien, por el contrario, manifestó su deseo de ser madre", indicó el oficial.

Por otro lado, el jefe de la Comisaría 42 enfatizó que "tuvimos que actuar con rapidez porque la persona que proporcionó el dato de lo que estaba pergeñando la mujer, nos recalcó el hecho de que la niña tenía un embarazo de entre 13 y 14 semanas, de modo que si lograba que la sometieran a una intervención ilegal, su vida corría un riesgo muy severo. Es inexplicable lo que pretendía esta madre", concluyó.

El otro caso

En cuanto al otro suceso aberrante, ayer fue detenido un anciano de 72 años acusado de abusar sexualmente de su nieta de seis.

El depravado fue identificado como Carlos Andrada, residente en la misión Sachapera. La denuncia fue realizado por su yerno y padre de la criatura de 27, quien junto a su esposa e hija del septuagenario, lo sorprendieron infranganti. El delincuente está detenido en la Comisaría 42. La violación fue certificada legalmente.

"El hombre, al ser detenido parecía muy arrepentido"

El jefe de la Comisaría 42, Rolando Burgos, comentó que Olivera cuando quedó detenido y tras confesar sus aberrantes acciones " se mostró muy arrepentido y pedía perdón a Dios y a quien se le cruzara por delante por lo que había hecho. pero más que todo, parecía estar presa del pánico", señaló.

De acuerdo a las investigaciones posteriores, se determinó que el sujeto, en el interior de los calabozos, había recibido advertencias de parte de los otros reclusos, todas relacionadas al destino de los violadores de niños, delito que no se perdona en el mundo del hampa.

"Estaba aterrado por ello", comentó a El Tribuno uno de los efectivos que estuvo con él en sus últimos momentos.

Además, se conoció otro dato que puede haber determinado que se arrojara desde un segundo piso de cabeza: el padre biológico de la criatura abusada, se halla cumpliendo una condena por homicidio en la cárcel local, la misma donde con seguridad iba a ser alojado el occiso, quien tenía una serie de denuncias por violencia familiar, interpuestas por integrantes de su familia anterior.

El seguimiento

Por otra parte, anoche se conoció que la Defensora de Incapaces de turno de Tartagal, determinó que la menor sea sometida a un seguimiento integral tanto médico como psicológico, a fin de que pueda llegar a termino con su embarazo en las mejores condiciones.

El caso aún no se ha cerrado y se espera que tome intervención, en las próximas horas, la Justicia de Familia para la adopción de medidas concretas.

"Lo importante es garantizar no sólo la salud física de la criatura y de quien lleva en su regazo, sino que se estabilice emocionalmente o sobrelleve su situación de la mejor manera posible, ya que se trata de una niña que debería estar jugando a las muñecas", comentó conmovido el comisario Burgos.

La situación

Nadie puede comprender la actitud de la madre de la menor, que prefirió proteger al abusador.

La policía pudo evitar que se cometiera un aborto ilegal gracias a que vecinos advirtieron la situación y denunciaron el caso.

La pequeña, que fue revisada en el hospital, de manera inocente y con la justeza de palabras de los niños, dijo que quería tener a su bebé.

Fuente: Diario El Tribuno

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